Hipertensión arterial pediátrica

Hipertensión arterial pediátrica 

Ícono Dr. Rubio3La hipertensión arterial en la edad pediátrica es un padecimiento raro en los primeros años de vida, por lo que si está presente, es importante descartar alteraciones como enfermedad renal entre otras. En las etapas mas tardías y en la adolescencia, podemos encontrar hipertensión arterial secundaria a problemas estructurales del corazón o grandes vasos (coartación de aorta), pero también con problemas asociados al sobrepeso, mala alimentación y sedentarismo entre otros.

La hipertensión arterial del adulto tiene sus orígenes en la infancia, de hecho, se ha demostrado que los valores de presión arterial en la infancia influyen en los valores de presión arterial en la edad adulta. Es decir, los niños que presentan una presión arterial elevada tienen más probabilidades de sufrir hipertensión en la edad adulta, lo que marca la importancia de controlar la presión arterial en niños y adolescentes.

A la hora de identificar a niños con valores elevados de la presión arterial, es importante realizar mediciones repetidas (cuyo objetivo es minimizar el error de medición), así como evaluar las comorbilidades (en particular, la obesidad infantil que pueda presentar el paciente) y los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares. Ello permitirá predecir con mucha más precisión los futuros casos de hipertensión arterial.

Recomendaciones para la alimentación 

Las recomendaciones en la alimentación de cada paciente pueden ser muy particulares, por ello deben ser determinadas por el especialista para cada uno de sus pacientes; de forma general se consideran recomendaciones a las siguientes normas:

  • Actividad física aeróbica en forma regular, mínimo tres veces por semana.
  • Mantención del peso corporal en rangos normales (índice de masa corporal entre 18.5-24.9 kg/m2).
  • Reducir el consumo de sodio en la dieta a no más de 2,3 g de sodio o 5,8g de cloruro de sodio.
  • Mantener una ingesta adecuada de potasio en la dieta.
  • Consumir alimentación con bajo contenido en grasa total y especialmente en grasas saturadas.